Voladores de Tamaletom

La danza ritual de voladores es una manifestación ancestral realizada en México no sólo por totonacos y tepehuas del estado de Veracruz, sino también por nahuas de Hidalgo, nahuas y ñanhñús de Puebla, teenek de la Huasteca potosina, mayas quichés de Guatemala y los pipiles de Nicaragua. La danza se conoce con distintas denominaciones según la lengua del pueblo que la practica. En México, la danza de voladores más conocida hasta ahora es la de los totonacos del municipio de Papantla; no obstante, es importante conocer que la historia de esta práctica se remonta a tiempos ancestrales de lo que era conocido como la amplia región de Mesoamérica.

Cinco hombres saludan al centro y a los cuatro puntos cardinales y suben por un mástil de madera de 18 a 38 metros de altura para realizar la Danza del Águila o de los Gavilanes, mejor conocida como Ceremonia Ritual de los Voladores.

La danza de voladores es practicada en tiempos actuales por el pueblo teenek de la Huasteca potosina, en la comunidad de Tamaletom, en el municipio de Tancanhuitz, donde se encuentra actualmente el Centro Ceremonial de los voladores. En el ritual teenek los voladores despliegan sus atributos de aves que vuelan hacia Kiichaa, el Gran Señor del Sol, ofrendando también a Miim T´sa baal, la Madre Tierra. Para conocerla mejor, es importante aproximarse a algunos de los aspectos específicos que la conforman, identificando las particularidades históricas y contemporáneas de una expresión del pensamiento simbólico transmitido oralmente por los más “viejos” de la comunidad. Esta manera de heredar el conocimiento ha trascendido los siglos hasta las generaciones recientes de jóvenes como un ejemplo de la persistencia de la memoria colectiva.

Esta danza tiene entre sus propósitos, el lograr una buena vida y abundantes cosechas. Es necesario señalar que el vuelo en sí mismo, es sólo una de las partes de un ritual más complejo que se divide en diversas etapas a lo largo de varios días. El ritual inicia con la búsqueda en la selva del “palo volantín” que ha de servir de mástil, y una vez localizado, habrá que ofrecer una ceremonia de petición para cortarlo al “Señor, dueño del monte”. Así, en lo subsecuente, se preparan alimentos especiales para los voladores, se escuchan diferentes sones y se aprecian danzas al pie del “palo”.

En la huasteca potosina esta ceremonia está asociada con ciclos agrícolas y con agradecimientos a las fuerzas de la naturaleza. Los danzantes se ofrendan para la supervivencia del Sol y del dueño del Maíz Dhipak. Existe participación comunitaria para comunicarse con la naturaleza, la vida y el cosmos.

La ceremonia los Voladores de Tamaletom está considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde el 2009.